lunes, 31 de octubre de 2011

ARTÍCULO | El miedo a la oscuridad


Estamos en periodo de Halloween, terror, brujas, ogros y oscuridad. Hoy quiero hablaros del miedo a la oscuridad.
Los niños desarrollan muchos miedos en las situaciones de oscuridad y es preciso empezar por definirlos: a los monstruos, a los ladrones, a los fantasmas, a atravesar un pasillo poco iluminado, etcétera.

Hay que establecer una rutina que dé tranquilidad al pequeño y contar con argumentos para discutir lo real de sus temores: "Miremos debajo de la cama para ver si hay algún monstruo", "vamos a quitar este peluche de aquí porque de noche te parece un fantasma", "ayúdame a comprobar que están todas las puertas y ventanas cerradas", "aquí está la linterna que puedes utilizar si te despiertas de noche y quieres ir al baño".

Para vencer este miedo habrá que jugar, sobre todo, con los elementos tiempo, intensidad y permanencia. Actuaremos de la siguiente manera.
  1. No empezaremos de noche; es preferible que apaguemos la luz de su habitación durante el día, nos metamos con él y nos tumbemos en la cama mientras nos contamos algo o reímos. 
  2. Repetiremos la situación anterior de noche, pero esta vez nos levantaremos, le diremos que vamos a coger algo y le animaremos a que nos espere acostado. No debemos tardar; el niño tiene que tener éxito en este cometido. Cuando volvamos habrá que felicitarle y jugar con él, por ejemplo, a hacerle cosquillas, y si es a oscuras, mejor. 
  3. Hay que aumentar los tiempos que permanece a oscuras sin la presencia de los padres. Se puede poner una cartulina en una pared y apuntar cada vez que aumenta el tiempo, como si fueran las marcas que va superando un deportista. 
  4. Por la noche, apagaremos la luz al acostarle y, dependiendo de la reacción que tenga a la oscuridad le permitiremos: una luz en la mesilla durante toda la noche o hasta que se duerma; la luz del pasillo hasta que se duerma o un rato largo desde que se acueste -que iremos disminuyendo a medida que pasen los días y el niño vaya estando más cómodo en la oscuridad- o la luz del baño un rato corto desde que se acueste. Así hasta que pasemos a proponerle no encender ninguna luz tras acostarse. 
Cuando el miedo a la oscuridad está asociado a los monstruos y fantasmas, podemos ayudarle a:
  • Utilizar otra imagen más poderosa que sustituya a la que tiene del fantasma. Por ejemplo, el fantasma temblando cuando aparece Hércules. 
  • Imaginarse luchando contra la imagen, que se va corriendo asustada 
  • Apagar la imagen que le da miedo: "Dale al interruptor de tu cabeza y apaga el fantasma".
  • Ridiculizar a la imagen: el fantasma se cae de culo al intentar subir la escalera. 
  • Transformar la imagen que se le viene a la cabeza: ponerle bigotes al fantasma o pintarlo de color rosa. 
Acciones que nos aproximan al objetivo:
  • Jugar a las tinieblas o a la gallina ciega, con lo cual aprenderá a moverse sin luz,.
  • Esconder tesoros en una habitación oscura y que los busque.
  • Animarle a que llegue hasta el interruptor de la luz a oscuras. 
  • Permanecer con él en la habitación charlando sin luz. 
FUENTE | El manual de Supernanny, Ed: El Pais, 2007

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