miércoles, 15 de febrero de 2012

REPORTAJE | Formatos televisivos en el aula


Muchas veces los maestros y profesores tenemos miedo de que nuestros alumnos vean de masiado la televisión. Actualmente “la caja tonta”, como suelen llamar a este aparatito, se ha convertido en un foco infeccioso de contínuas polémicas y en ocasiones, demasiado amarillismo.

Nosotros como docentes, debemos enseñar a nuestros alumnos a ver que los medios de comunicación, en concreto este, son mucho más que eso y podemos desde el aula hacer que los niños aprecien los espacios educativos que la televisión nos ofrece.

Adaptar programas de televisión al aula puede resultar complicado y muchas ocasiones puede parecer algo innecesario, pero en realidad crea una serie de objetivos y consecuencias que merecen ser analizadas:
  • Motivación y dinamismo. La televisión por ende es dinámica, siempre despierta el interés y los formatos que en televisión se emiten suelen ser dinámicos haciendo que el público no pierda el interés. Esta es una baza que nosotros como docentes podemos utilizar y mucho para nuestras clases, ya que a la hora de adaptar un concurso por ejemplo ya viene implícito en la mecánica.
  • Cuidado de los formatos. Hay concursos o programa cuyo guíon o mecánico están totalmente cuidados para el público infantil. Si nos proponemos adaptar estos, es necesario optar por aquellos de género blanco, es decir, para toda la familia.
  • Implicación de la audiencia/niños. En este caso los niños al conocer por televisión el programa se implicarán mucho más, porque generalmente conocen la mecánica o el sentido del concurso y ser protagonistas de ello, dentro de su entorno siempre les gusta.
  • Una excusa para aprender. Nosotros como docentes debemos tomarlo como una excusa y en parte un aliciente para repasar materia, contenidos y hacer al mismo tiempo alguna de nuestras clases distendidas.

Siempre resulta complicado para muchos docentes el adaptar un concurso. Por eso yo os propongo algunas ideas que seguro os vendrán bien.

Pasapalabra. El concurso emitido por Telecinco es el más utilizado tanto en Primaria como en la ESO. Es un formato que se presta mucho a ser adaptado para clases de Lengua. Por lo que los docentes pueden configurar las pruebas con contenido que se haya visto en temas anteriores, adaptar las que emite el programa y enfrentar a los dos mejores alumnos en el famoso rosco final, donde previamente los niños han tenido que buscar en el diccionario las definiciones de las palabras (una buena forma para trabajar con el diccionario).



Tú si que vales. El famoso show también puede ser adaptado en nuestra clase, más concretamente en un Festival Navideño o de fin de curso. En él pueden implicarse incluso los profesores, que pueden hacer de jurado. Para ello, el jurado podría estar compuesto por un docente de asignaturas distintas. Se pediría a cada clase o curso que elaborasen una propuesta escénica que después el jurado valoraría. Simplemente con esto conseguimos fomentar en los niños el trabajo en equipo, que ellos se pongan de acuerdo a la hora de elaborar una propuesta, fomentamos la creatividad y también que tengan que prepararse una actuación de cara al público. Es importante que previamente se debata entre los maestros qué se va a hacer, pues no debe suponer una frustración para los niños el perder. En este caso estaría bien tener en cuenta una recompensa para todos, a su esfuerzo y dedicación.


Uno para ganar. En Cuatro se emite este concurso en el que las pruebas son muy sencillas. Con objetos cotidianos de nuestra vida diaria que pueden ser adaptados a los niños. También para ocasiones especiales y celebraciones pedagógicas los participantes podrán ir subiendo en una escala de puntos hasta llegar al final.

Atrapa un millón. Es un concurso que se presta y mucho a llevarse a cabo dentro del aula. Aquí radica más la creatividad y maña que puedan tener los profesores a la hora de montar el mecanismo para que los ficticios fajos de billetes caigan de las trampillas. Por lo demás la cultura se puede fomentar a raudales, con preguntas de todo tipo y hacer que los niños participen en equipos y con la ayuda de un profesor que, por ejemplo, no sabrán quien es hasta ese día.

Allá tú. Fácil de hacer y efectivo. Cada niño trae de casa una caja de zapatos que se habrá forrado previamente de color rosa. En el patio del colegio y en un día de celebración se colocarían 22 mesas en forma semicircular donde se colocarían los niños con su caja. Se realiza un sorteo para ver quien jugaría. Después en una pizarra o cartulina se van tachando los premios que van perdiendo. Para dar más emoción al juego en vez de que el premio sea individual, hacer que sea colectivo, es decir para todos los niños.



Sin duda adaptar la televisión al aula puede ser una herramienta que a nosotros como maestros y profesores nos puede venir muy bien para repasar contenidos mientras los niños se divierten y se ven reflejados en los concursos culturales, que más hondo han calado en la sociedad durante los últimos años.

AUTOR | Óscar Alonso

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