lunes, 12 de agosto de 2013

ARTÍCULO | El por qué de las consecuencias



Si no experimentamos las consecuencias de nuestras acciones, nos convertimos en tiranos, presuponiendo que los demás debe estar a nuestra disposición cuando lo deseemos.
Que un niño repita o no un comportamiento depende de que experimente sus consecuencias. Hay que enseñarle a tolerarlas planteándole situaciones en los que no siempre consiga lo que quiere.
Un pequeño que no obtiene siempre lo que desea desarrollará tolerancia a la frustración que, de mayor, le será de mucha utilidad, ya que así sabrá cómo enfrentarse a las situaciones en las que las cosas no salen como se plantean.
El niño necesita que los padres le enseñen lo que debe y no debe hacer, ya que no nace sabiéndolo.

Es preciso generar en casa un sistema de premios y castigos que muestre a nuestro hijo las consecuencias de cada conducta, y aplicarlo con constancia.

FUENTE | El manual de Supernanny. Ed: El Pais, 2007

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